Siempre nos
encargamos de criticar y poner el ojo en el técnico o en algún jugador. Es
moneda corriente que el hincha argentino “se la agarre” con alguno por jugar un
mal partido o porque no puso “huevos”. Pero en este tan masacrado fútbol
nuestro por los dirigentes, justamente estos últimos se encargaron de sumar una
mancha más al tigre. Y ojo, no nos olvidamos del patético torneo de 30 equipos,
de los pésimos arbitrajes, de las canchas en pésimo estado, de equipos que no
sabemos cómo subsisten (en realidad si sabemos) pero están en primera división,
pero si le sumas poner partidos en pleno enero/febrero (verano) a las 5 de la
tarde, ya es una burla, no sólo al hincha que padece todos los males
anteriores, sino también a los jugadores. Cómo pretender que salga un
espectáculo vistoso, que el producto llamado “Fútbol Argentino” sea agradable a
los ojos extranjeros (ni a los propios), si a esa hora, con los calores de
nuestro país, apenas se puede respirar por la humedad. De pensar en ráfagas de
segundos con una pelota en los pies y darle un buen destino, ya es mucho más
complicado. Este bendito suelo de gloria, merece dirigentes que estén a la
altura y por fin ser un país competitivo a nivel clubes. Hablan de que es
parejo, pero nivelamos para abajo, entonces equipos brasileños (nuestro espejo
en el continente) nos “pasean” desde hace tiempo en casi todas las
competiciones que nos toca enfrentarlos (por suerte y gracias al don del
futbolista argentino, hay excepciones a la regla de los últimos años).
En algún momento
habrá que frenar esta loca y paupérrima actitud dirigencial, de cada día
enterrar más y más al fútbol argentino. De cag… en los hinchas, jugadores,
técnicos. Ojalá que algún día los dirigentes vuelvan a poner por arriba de
todos sus intereses económicos a nuestro deporte más convocante y no nos
sigamos hundiendo, porque después para salir del pozo, será muy cuesta arriba.