El equipo de Julio Vaccari de a poco quiere encontrar el juego que lo vuelva a poner en escena como animador del torneo, algo que hace mucho no sucede. Es cierto, defensivamente aún queda mucho por mejorar. Ofensivamente, encontró en Cabral un jugador distinto, que puede llevar bien puesta la tan pesada 10 del rojo. Gambeta, atrevimiento, movilidad lo llevan a ilusionar a los hinchas del equipo de Avellaneda. En juego falta, hubo momentos en que la pelota sonrió, juego asociado. Será cuestión de que, con rodaje, todas las buenas intenciones que mostró, terminen siendo una marca registrada de éste equipo. El hincha se ilusiona con destellos. Depende de este grupo de jugadores poder volver e meter a Independiente en los primeros planos a una institución muy golpeada que quiere resurgir.